ARTICULO DE INVESTIGACION
MANEJO Y EXPLOTACIÓN DE LOS PASTOS PARA LA PRODUCCIÓN DE LECHE
Milagros Milera
Estación Experimental de Pastos y Forrajes "Indio Hatuey" Matanzas, Cuba
INTRODUCCIÓN
En Cuba, donde
la alimentación del ganado lechero se basa fundamentalmente en los pastos
y forrajes y sus formas preservadas (por ser esta la vía más factible),
se le presta gran atención a la introducción y la evaluación
de pastos, así como al estudio del manejo y de sistemas que impliquen
el uso máximo de este alimento.
Para conocer los
problemas de la explotación intensiva de los pastos y, en consecuencia,
aplicar en cada momento el manejo más eficiente y productivo, es necesario
saber cómo actúan los factores directos e indirectos que afectan
tanto al pasto como al animal.
Probablemente,
el manejo intensivo de los pastizales sea una de las formas más complejas
de producir carne o leche. Son tantos los factores en continuo cambio, que el
aprovechamiento del pasto en el momento oportuno es una tarea que requiere
de conocimientos tanto científicos como prácticos, ya que el
pasto es el alimento más dinámico que podemos ofrecer al ganado
(Pérez-Infante, 1986). Aunque todavía no son suficientes las investigaciones
realizadas en estos aspectos, se expondrán un conjunto de resultados
que pueden contribuir a mejorar la producción lechera en el trópico.
Una vez que se seleccione la especie a utilizar en cada lugar específico,
determinar cómo manejarla constituye la piedra angular en el éxito
de esta empresa.
Dentro de los factores
que mayor influencia ejercen en el manejo de los pastos se encuentran: el clima,
el suelo, la carga, la especie, el nivel de fertilización y el sistema
de pastoreo.
Existen dos componentes
esenciales que determinan el manejo y la utilización de los pastizales:
la carga y el sistema de pastoreo; este a su vez está integrado por un
conjunto de elementos, entre los que se encuentran los días de estancia,
los días de reposo y la forma de manejar los grupos, los cuales determinan
en gran medida el grado de defoliación y la recuperación del pastizal.
Voisin (1963) responde
en su obra a las interrogantes sobre el manejo del pasto, su racional cosecha,
la conservación racional de todo lo que se produce, así como el
valor económico del sistema que correctamente aplicado puede llegar a
duplicar el rendimiento por hectárea.
Este autor adoptó
el término racional rotacional debido a que no existe un orden preestablecido
de la decisión a tomar y el pastoreo será conducido por el hombre
con flexibilidad; es muy raro, si no excepcional, que puedan hacerse rotar las
parcelas siempre en el mismo orden.
El arte del manejador
que conduce este método de pastoreo racional consiste en saber saltar.
Actualmente se
está desarrollando en Cuba el sistema de Pastoreo Racional Voisin como
método intensivo, el cual requiere del conocimiento de los principales
elementos del manejo que serán abordados.
Características generales del clima y el suelo en Cuba
La isla de Cuba
forma parte de un archipiélago que está situado en el mar Caribe,
muy cerca del trópico de Cáncer (entre los 74° 07' 52"
y 84° 57" 54" de longitud Oeste y los 19° 49' 36" y
23° 17' 09" de latitud Norte). Partiendo de un
análisis topológico del clima, basado en una integración
de sus principales elementos, entre los cuales las precipitaciones juegan el
rol fundamental, el archipiélago cubano se divide en tres tipos de territorios.
- Montañosos,
con humedecimiento alto y estable, baja evaporación y temperaturas frescas.
- Llanuras interiores,
con humedecimiento estacional relativamente estable, alta evaporación
y temperaturas cálidas.
- Llanuras costeras
y cayos, con humedecimiento insuficiente, muy alta evaporación y temperaturas
muy cálidas.
La precipitación
media anual es de 1 375 mm, con dos periodos bien definidos en la mayor parte
del territorio: el lluvioso (mayo-octubre), en el que se registra el 80% de
los totales anuales, y el seco (noviembre-abril), con el 20%. El inicio de la
temporada lluviosa no es simultáneo en todo el territorio. La fecha más
probable se ubica en la primera o segunda quincena de mayo, aunque hacia las
zonas interiores el comienzo más frecuente ocurre a finales de abril.
La duración media del período lluvioso es de 140 a 180 días,
excepto en las costas de la región oriental, donde es inferior a 100.
Con relación
a las temperaturas, los valores promedio anuales están determinados por
la altura; las llanuras poseen temperaturas del orden de los 24 grados Celsius
(°C) y en las costas de la región oriental son superiores a los
26°C.
En la formación
de las características tropicales del clima de Cuba, es determinante
la cantidad de radiación solar que incide sobre su superficie. La marcha
anual de la radiación solar muestra máximos en abril y julio con
valores del orden de los 20 MJm-2 y mínimos en diciembre y
enero con valores inferiores a los 12 MJm-2. La humedad relativa
del aire tiene un valor medio anual que oscila entre 74 y 80% y alcanza valores
extremos en las primeras horas de la mañana y la tarde.
En nuestras condiciones
el período lluvioso coincide con altos valores de temperatura y radiación
solar, las cuales influyen en el incremento de la producción de pastos.
Sin embargo, en el período poco lluvioso (20% de las precipitaciones
anuales) es cuando ocurre el mayor déficit de alimentos a partir de los
pastos para la alimentación bovina (fig. 1).
Los suelos dedicados a la ganadería son muy heterogéneos y de limitada productividad. Teniendo en cuenta las unidades taxonómicas de clasificación (Atlas Nacional de Cuba, 1989), los suelos de Cuba se clasifican en 10 agrupamientos, 29 tipos y 24 subtipos. Marrero, Mesa, Arcia y Paretas (1990) resumieron los agrupamientos, así como su equivalencia con otras clasificaciones.
Carga
Dentro de cualquier
sistema de pastoreo-suelo-clima, es posible afirmar que la carga y el sistema
de pastoreo son los dos factores que tienen la mayor influencia tanto sobre
el rendimiento biológico como en la utilidad económica (Booysen,
1979).
En trabajos desarrollados
con animales de carne, Mott (1960) elaboró un modelo matemático
que describe la relación entre la carga y la ganancia de peso individual
y por unidad de superficie; la relación carga-producción animal
está representada por una curva asintótica y la producción
por hectárea por una curva en ascenso.
A medida que la
carga se incrementa, la producción individual aumenta hasta el punto
de inflexión donde el rendimiento por hectárea sería máximo;
el incremento de la carga después del punto de intercepción provoca
una caída tanto en la producción por animal como por hectárea.
En este modelo se define un área de carga óptima; mientras que
para otros autores (Jones y Sandland, 1974) en esta área la ganancia
por animal decrece en un 50%.
McMeeckan y Walshe
(1963) encontraron que el óptimo en la producción individual se
observó cuando las vacas (primer parto) descendían su producción
entre 10 y 12%, pero Walshe (1973) estableció que cuando las vacas tenían
más de un parto este rango era superior.
Existen otros factores que se encuentran estrechamente relacionados con la carga como son la especie, el nivel de fertilización y el sistema de pastoreo, entre otros.
Especie
La selección
de la especie debe ser cuidadosa, para lo cual se debe tener en cuenta las características
ecológicas del lugar y el manejo a que será sometida, ya que el
hábito de crecimiento, la disponibilidad, la estructura y el manejo influyen
sobre la capacidad de carga del sistema.
Existen diferentes
respuestas de las especies al incremento de la carga. Así Serrano, Montero,
Jaquinet y Agra (1978), en un estudio comparativo donde emplearon bermuda cruzada-1,
bermuda de costa y guinea común con tres cargas (2, 3 y 4 vacas ha-1),
riego y fertilización, observaron que la cruzada-1 alcanzó los
valores más altos en producción en la carga de 2 vacas ha-1
y superó a las restantes especies; mientras que la guinea tuvo
su mejor comportamiento en las cargas 3 y 4 vacas ha-1 y ambas especies
estuvieron por encima de la bermuda de costa, que fue la de menores producciones
de leche en las tres cargas (fig. 2).
En otro trabajo
donde se utilizó riego y fertilización, Jeréz (1983) comparó
tres especies (bermuda cruzada-1, estrella y pangola) con tres niveles de carga
(3, 4 y 5 vacas ha-1) y encontró un ascenso lineal en la producción
con el incremento de la carga en pasto estrella, así como un descenso
en cruzada-1 y pangola, lo que parece indicar que no llegó al punto de
carga óptima con el pasto estrella (fig. 2).
En experimentos realizados en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes "Indio Hatuey"con y sin el uso del riego, carga de 3 vacas ha-1 y altos niveles de fertilización para evaluar el potencial de producción de leche de diferentes especies, se obtuvieron producciones entre 8 y 11 kg/vaca/día (Milera, Pereira y Lamela, 1988; tabla 1).
Nivel de fertilización
Es conocido que
el nivel de fertilización incrementa la producción de pasto cuando
se utilizan especies mejoradas que responden ante este elemento del manejo;
de acuerdo con estos incrementos, podrán esperarse aumentos en la capacidad
de carga.
Arteaga, Ocampo
y Chongo (1979), utilizando 400 kg de N/ha/año en pangola, observaron
que en el período lluvioso la carga máxima fue de 4,2 vacas ha-1,
pero para el promedio anual la carga fue de 3 vacas ha-1, para lo
cual necesitaron de 200-275 kg de N por incremento de 1 vaca ha-1,
lo que demostró la pobre respuesta de la pangola en el sistema.
En bermuda cruzada-1
con riego, 250 kg de N/ha/año y tres cargas (2,7; 3,7 y 4,5 vacas ha-1),
se alcanzaron los mejores resultados en la menor carga; cuando se incrementó
el nivel de fertilización a 400 kg de N, la mejor respuesta se obtuvo
con 3,7 vacas ha-1 y se necesitaron 150 kg de N para incrementar
1 vaca ha-1 (Milera, García-Trujillo y Roche, 1938). Sin embargo,
cuando estos autores estudiaron el efecto de la segregación en las tres
cargas con 400 kg de N, observaron que la mayor producción de leche se
alcanzó en la carga más baja, donde se segregó el 43% del
área en el período lluvioso con una producción de ensilaje
de 4 t vaca-1 (fig. 3).
García-Trujillo
(1980) desarrolló un conjunto de ecuaciones lineales para correlacionar
el efecto del nivel de fertilización sobre la capacidad de carga y la
producción de leche en sistemas de secano y con riego, con vacas de mediano
y alto potencial; dicho autor concluyó que de forma global se necesitan
125 kg M ha-1 para incrementar 1 vaca ha-1 a partir de
una carga de 1,07 vacas ha-1, aunque en los sistemas de secano y
riego con vacas de medía producción se necesitan 166 kg N por
vaca a partir de una carga de 1,4 vacas ha-1.
La respuesta general
para todos los sistemas fue de 24,1 kg de leche por kg de N y resultó
mayor en los sistemas con riego y vacas de alto potencial (24,2 kg de leche
por kg de N) que en los de secano (16,6 kg de leche por kg de N) o los fertilizados
y con vacas de mediano potencial (11,9 kg de leche por kg de N).
Un análisis
de estos resultados indica que los sistemas que más eficientemente utilizan
el nitrógeno son aquellos donde se emplea riego y vacas de alto potencial;
mientras que los sistemas de secano suplementados en el período poco
lluvioso son tan eficientes como los sistemas con riego y vacas de mediano potencial.
Cuando no se cuenta
con disponibilidad de fertilizantes químicos, la aplicación de
abonos orgánicos y/o la aplicación del Pastoreo Racional Voisin
(PRV) con una carga instantánea alta, posibilita un mayor aporte de excretas
al suelo.
La estabilidad
de los ecosistemas pratenses está basada en el perfecto funcionamiento
de su ciclo de nutrientes, proceso muy complejo y con gran número y variedad
de componentes, cada uno de los cuales tiene parte en el mantenimiento del sistema
de productividad.
En las diferentes
partes constituyentes de un excremento o en las inmediatas, pueden encontrarse
concentrados en mayor número que en las partes no afectadas por la excreta
una serie de organismos edáficos de variadas exigencias tróficas,
que pueden refugiarse o alimentarse saprocoprofágicamente. Tal es el
caso de oligoquetos, isópodos, colémbolos, ácaros, nematodos,
miriápodos, formícidos, etcétera.
La presencia de
coleópteros coprófagos produce un rápido enterramiento
de los excrementos, con el consiguiente reciclaje de nutrientes y retención
del nitrógeno, aumento de la permeabilidad y capacidad de retención
de agua, así como el control de estadios infectivos de parásitos
gastrointestinales del vacuno y otros (Lobo y Veiga, 1990).
Todo abono aplicado
al pastizal mejora las posibilidades productivas del pasto y a su vez la capacidad
de carga del mismo.
La carga es el
factor más importante en la utilización del pastizal cuando se
expresa de forma general (vacas ha-1) en el sistema, pero es de poca
utilidad como punto de comparación porque representa valores relativos
que están determinados por factores como la disponibilidad, la calidad,
la persistencia y el manejo; la misma puede causar un efecto positivo o negativo
en diferentes condiciones edafoclimáticas o a través del año.
Entonces quien
dirige la explotación debe conocer cómo la disponibilidad del
pasto, su estructura y calidad afectan el consumo y la producción animal
para que pueda tomar decisiones sobre el manejo.
Disponibilidad de pasto
De forma general
existe una gran variación de la disponibilidad a través del año,
lo que hace que la capacidad de carga fluctúe; es por ello que la presión
de pastoreo es una expresión más exacta de las posibilidades nutricionales
de un área para satisfacer las necesidades de los animales.
Al respecto, se
han realizado un conjunto de trabajos para estudiar el efecto de la oferta de
pasto sobre la producción de leche con las especies Panicum maximum
cv. Gatton (Stobbs, 1978); Cynodon dactylon cruzada-1 (Milera, Martínez,
Cáceres y Hernández, 1986); Panicum maximum cv. Likoni
(Hernández, Sáez, García-Trujillo, Car-ballo y Mendoza,
1987); Chloris gayana cv. Callide (Hernández, Carballo, Mendoza,
Robles y Fung, 1990) y Cynodon nlemfuensis cv. Tocumen (Pereira, 1987).
La cruzada-1 y
el Panicum fueron los pastos que mejor respuesta reflejaron en la producción
de leche con el aumento de la oferta, aunque en todos, excepto en el pasto estrella,
la respuesta fue lineal (fig.
4).
La disponibilidad
de pasto óptima por animal parece estar determinada por las características
de la especie y el método de manejo.
En todas las especies
de pasto donde se estudió la presión de pastoreo se empleó
un tiempo de reposo fijo con un número pequeño de cuartones y
se observó igual tendencia en el comportamiento de la producción
de leche.
El pasto estrella
fue la excepción, pues la disponibilidad mínima para obtener producciones
aceptables fue de 15 kg de MS/vaca/día; se obtuvo una alta densidad de
hojas en el estrato superior y total (122,6 y 116-230 kg/ha/cm) en la oferta
más baja, por lo que es posible que la densidad de hojas en el estrato
superior se relacione mejor que la oferta con el comportamiento de las vacas
en pastoreo.
Además,
se observó que se necesitaba un tiempo de reposo no menor de 40 días
cuando se empleaba una presión de pastoreo de 15 kg de MS/vaca/día,
lo que representa un mayor número de cuartones que los que se utilizaron.
Estructura del pasto y valor nutritivo
En una revisión
realizada por García-Trujillo (1980) se citan los trabajos realizados
por Stobbs en los años 1973, 1974 y 1978, los cuales demuestran que la
estructura del pastizal puede ser tan importante para la producción animal
como la calidad y que los elementos principales a considerar son la densidad,
la cantidad de hojas y la disposición y accesibilidad de estas por el
animal. En trabajos experimentales con diferentes ofertas de pasto, desarrollados
por Pereira (1987) y Hernández y col. (1990), se observó que la
densidad se incrementa con el aumento de la oferta diaria de MS y que por encima
de 20 cm de altura del pasto (Panicum maximum) la hoja aportó
alrededor del 70% de la densidad total y alcanzó un valor superior en
un 42% a la densidad de la hoja en el estrato inferior, cuando el pasto fue
sometido a la intensidad de pastoreo más baja (55 kg MS/vaca/día).
En este trabajo
la hoja fue más accesible al consumo por los animales cuando se sometió
el pasto a la presión de pastoreo más baja, al colocarse el 80%
de su disponibilidad por hectárea en los estratos superiores a 20 cm
de altura.
La hoja fue la
fracción estructural que predominó en los estratos superiores
a 20 cm y la menos influenciada por los cambios en la presión de pastoreo;
mientras que el tallo y el material muerto dominaron en el estrato 10-20 cm.
El consumo de MS
resultó mayor a medida que aumentó la oferta en función
de una mayor utilización de la hoja, debido a que las vacas pudieron
manifestar mejor sus habilidades selectivas.
El valor nutritivo
hallado a partir del pasto disponible fue superior en la hoja y muy inferior
en el material muerto; esto determinó variaciones según los diferentes
estratos del pasto, de acuerdo con la fracción estructural predominante.
Cuando se determinó el valor nutritivo con carneros para analizar el
comportamiento de diferentes ofertas, este fue superior en la menor presión
de pastoreo empleada.
En los resultados
anteriores existieron diferencias entre las especies estudiadas en el comportamiento
estructural por estratos. Se observó que el rhodes cv. Callide mantuvo
la tendencia de ser más accesible al consumo y de mejor valor nutritivo
en los niveles superiores a 30 cm; por debajo de este estrato las condiciones
favorables del pastizal se deprimen progresivamente, ya que la hoja pasa a un
plano secundario. El pasto estrella tuvo un comportamiento similar al rhodes
en lo señalado anteriormente; sin embargo, todas las especies presentaron
diferentes respuestas en la producción de leche.
El mejor comportamiento
de Panicum maximum y Cynodon dactylon en cuanto a producción
de leche se observó con el incremento del nivel de oferta hasta 55 kg
MS/vaca/día.
El rhodes tuvo
un comportamiento intermedio, pues aunque no se detectaron diferencias significativas
en la producción de leche, los valores más altos se registraron
con el nivel de oferta de 35 kg MS/vaca/día.
Cynodon nlemfuensis
presentó una respuesta inversa al compararlo con la cruzada-1 y la likoni,
debido a que la producción de leche más alta se alcanzó
con el nivel más bajo de oferta, pero con un manejo diferente a los anteriores
(fig. 4).
Según los
resultados expuestos se puede resumir que para obtener un buen comportamiento
de la producción animal y del pasto sin afectar la persistencia, deben
seguirse algunas indicaciones:
1. Emplear especies
de pasto que presenten altos por cientos de hojas y que sean fácilmente
accesibles al animal.
2. Cada especie
debe manejarse según sus características; así, en los ejemplos
anteriores se observó la mayor capacidad de carga en el pasto estrella
y en el rhodes al compararlos con la likoni y la cruzada-1.
3. Es recomendable
no fijar los ciclos de rotación, pues puede enmascararse la capacidad
real de carga de la especie, ya que el reposo debe permitir la recuperación
del área hasta el punto óptimo.
4. Se recomienda
no emplear pastoreo rotacional sino racional rotacional.
5. El pastoreo se
manejará de forma tal que no queden excedentes de pasto, pero cuidando
que no se perjudiquen los puntos de crecimiento y las zonas basales donde se
encuentran las reservas necesarias para un nuevo rebrote.
6. En el período
lluvioso debe evitarse el pastoreo cuando las plantas estén en plena
floración; no obstante, puede emplearse la segregación, lo que
contribuye a que los animales no consuman pastos muy fibrosos y permite la caída
de las semillas, ya que esto influye positivamente en la persistencia del pastizal.
Sistema de pastoreo
Los sistemas más
conocidos son el pastoreo continuo y el rotacional, aunque la literatura es
contradictoria respecto al efecto de estos sistemas cuando se expresa en producción
de carne o leche. Sin embargo, no cabe duda de que en pastos mejorados, cuando
se utilizan fertilizantes y altas cargas, el pastoreo rotacional supera al continuo.
Además, este sistema permite un mayor suministro de alimentos conservados
a partir de la segregación y conservación de los excedentes (McMeeckan
y Walshe, 1963).
Booysen (1979)
hizo un análisis basado en el modelo de Jones y Sandland (1974) sobre
el comportamiento de tres métodos de pastoreo con dos pastos de distintos
hábitos de crecimiento y sometidos a diferentes cargas para determinar
la carga del óptimo económico y el nivel de ganancia.
Este autor señaló
que el pastoreo de alta utilización (PAU) y el pastoreo de alta producción
(PAP) se comportan de forma diferente en pastos erectos y rastreros manejados
con diferentes cargas y propuso una mejor respuesta de las especies macollosas
(cuando se eleva la carga) al PAP y menor al PAU y de forma inversa en las especies
cespitosas. Sin embargo, las cargas muy bajas favorecieron el sistema continuo,
que superó al PAU y al PAP en los diferentes pastos.
No obstante, no
se puede esperar que con un método u otro de manejo esté resuelto
el problema, pues existen razones que impiden la aplicación, en un lugar,
de un sistema que fue favorable en otra condición, por lo que se hace
necesaria la adopción de sistemas que conjuguen la relación suelo-planta-animal-clima
de forma casuística.
El pastoreo rotacional
requiere que el área sea subdividida en un número determinado
de cuartones, para lo cual deben considerarse los siguientes elementos: los
días de estancia, los días de reposo y la forma de manejar los
grupos.
Los días
de estancia han sido estudiados en diferentes especies en sistemas con alta
fertilización y riego.
Milera y col. (1986
y 1988) compararon dos tiempos de estancia (3,5 y 7 días) con tres cargas
(2,7; 3,7 y 4,5 vacas ha-1 en bermuda cruzada-1 y observaron un incremento
de la producción individual en 3 y 4% a favor de la estancia corta para
las cargas 2,7 y 3,7 vacas ha-1 respectivamente y un aumento de la
invasión por parte de otras especies en la estancia larga de 5,7; 13
y 4% para las cargas 2,7; 3,7 y 4,5 vacas ha-1.
Milera (1986) observó
que con el menor tiempo de estancia y la carga baja no solo se alcanzó
la mayor producción de leche (9,4 kg/vaca/día) y persistencia
(82%), sino que fue posible segregar el 43% del área para ensilar.
Hernández
y Rosete (1985) al utilizar 1,5; 3 y 6 días de estancia en cruzada-1,
detectaron una disminución en la producción individual con el
aumento de la estancia, y el mayor valor de ocupación tuvo un descenso
de 6% en la persistencia.
Senra, Hardy y
Muñoz (1981), al comparar diferentes números de cuartones, observaron
que en bermuda no hubo diferencias entre 6 y 12 y en estrella entre 4 y 8 cuartones,
pero el peor comportamiento se presentó en el sistema con 2 cuartones
en ambos pastos en cuanto a producción de leche, disponibilidad y altura
de la planta. Este autor también estudió el comportamiento de
la producción de leche por día de estancia en pasto estrella,
donde la disminución por debajo de la media ocurrió de la forma
siguiente; 8 cuartones (4 días de estancia) en el primer y cuarto días;
4 cuartones (8 días de estancia) en el primer y sexto días y 2
cuartones (21 días de estancia) en el primer, segundo y a partir del
decimoquinto día (fig. 5).
Milera y col. (1986), empleando 7 días de estancia en cruzada-1, observaron que la producción de leche más baja se obtenía el primer día y después del quinto día (fig. 6).
En otros resultados
alcanzados en la EEPF "Indio Hatuey"cuando se estudiaron distintos
tiempos de ocupación (1, 3 y 6 días) en diferentes pastos (guinea,
rhodes y estrella), se notó una superioridad en el sistema con 6 días
en producción de leche, estructura del pastizal y consumo de hojas (Hernández,
1990; Pereira, Delgado y Acosta, 1990).
Existen pocos trabajos
sobre el tiempo de reposo y los ciclos de rotación del pasto. McFeely,
Browne y Carty (1975) notaron diferencias de 5% en la producción de leche
a favor de la rotación corta con carga baja; mientras que con carga alta
la producción fue superior en un 3% en el sistema con rotación
larga. Herrera (1978), al estudiar en diferentes experimentos los ciclos de
rotación, solo observó superioridad en la producción con
ciclos cortos durante el período poco lluvioso cuando empleó rhodes.
En el período
lluvioso la pangola tuvo mejor comportamiento con los ciclos cortos (Roseta,
1983) y la cruzada-1 sometida a tres ciclos (18, 27 y 36 días) no mostró
diferencias en la producción de leche, en tanto que el ciclo corto disminuyó
la persistencia en 41% (tabla 2).
Pereira (1987),
cuando estudió diferentes ofertas de pasto estrella (15, 35 y 55 kg HS/vaca/día)
con un día de estancia, observó el mejor comportamiento en la
producción de leche con la menor oferta, pero necesitó el ciclo
de rotación mis largo (40-50 días en el período poco lluvioso)
para que la disponibilidad fuera suficiente para ser pastoreada de nuevo.
Considerando los
resultados de Jeréz (1983) y Pereira (1987) en pasto estrella, parece
lógico que esta especie con alta carga, alta intensidad de pastoreo y
un número de cuartones que permita ciclos de rotación largos,
pueda ser explotada con pastoreo Racional Rotacional Voisin todo el año
aun sin el uso del riego.
En otro trabajo
con diferentes ofertas de guinea likoni (15, 35 y 55 kg MS/vaca/día),
un día de estancia y ciclos fijos de rotación de 20 días
todo el año, Hernández y col. (1987) observaron una disminución
en el diámetro de macolla a medida que la oferta de MS era menor, lo
que pudo ser una consecuencia de no haber flexibilizado el tiempo de reposo
según la intensidad de pastoreo y la recuperación del pastizal
después de cada rotación (fig. 7).
Aunque no abundan
las investigaciones sobre el manejo que debe seguirse en cuanto a la carga,
la estancia y el ciclo de rotación en sistemas sin riego, si existen
resultados de los métodos empleados para manejar los sistemas en el periodo
poco lluvioso. Es conocido que la producción de pastos en los meses de
sequía disminuye y por consiguiente se afecta la capacidad de carga,
por lo que la principal medida a tomar para evitar el sobrepastoreo y el deterioro,
es restringir el horario de pastoreo con semiestabulación o estabulación
completa (según la producción del grupo), para lo cual debe disponerse
de fuentes que garanticen la alimentación del rebaño.
En las empresas
dedicadas a la producción de leche los animales de cada unidad se encuentran
organizados en grupos (alta, media y seco) y de forma general la rotación
se efectúa en línea (punteros y continuadores).
Stobbs (1978) observó
un incremento en la producción de leche de 33% en las punteras con relación
a las continuadoras en Panicum; pero Jordán (1984) cuando organizó
tres grupos en cruzada-1, indicó un 11 y 28% más de producción
al comparar el primer grupo con el segundo y el tercero respectivamente. Por
otra parte, Ruíz, Cairo, Martínez y Herrera (1981) señalaron
que la cruzada-1 con alta fertilización y riego permitió alcanzar
altas producciones en el grupo puntero con o sin suplementación.
Estos resultados
han reafirmado las ideas de Voisin (1963) cuando sugirió que con la aplicación
de la tercera y cuarta ley (que se refieren a pastorear por 3 días un
cuartón donde el grupo delantero sea el de mayores exigencias alimenticias)
se conseguiría probablemente aumentar el rendimiento del animal en un
20-30%.
Rosete y García-Trujillo
(1986), cuando organizaron el grupo de alta de puntero y el de baja de continuador,
ambos suplementados, obtuvieron similar producción que si los invertían
(baja de puntero y alta de continuador) sin suplemento al primero (tabla
3).
En sistemas sin
riego y con niveles de fertilización nitrogenada entre 80 y 150 kg/ha/año,
se ha observado que en el período lluvioso pueden utilizarse estancias
más largas, con el objetivo de segregar una parte del área para
conservar como ensilaje, y los ciclos de reposo pueden acortarse hasta 15 días
cuando se utiliza Digitaria decumbens y Panicum maximum.
En el período
poco lluvioso el pastoreo debe ser restringido y el tiempo de acceso estará
en función de la disponibilidad del pasto. Se ha recomendado emplear
el pastoreo nocturno cuando exista disponibilidad suficiente y en la medida
que esta disminuya utilizar pastoreo restringido diurno en las horas de la mañana;
cuando la disponibilidad sea muy baja debe estabularse el ganado.
En áreas
bajas con suelos de mal drenaje donde el pasto establecido fue Brachiaria
purpurascens, se observó que utilizando 21 cuartones solo se pudo
mantener en explotación el 70% de las mismas con un total de 8 rotaciones
promedio al año y un ciclo de rotación entre 40 y 50 días.
Las alternativas de manejo en el pastoreo fueron: pastoreo permanente, pastoreo
nocturno diario o alterno, pastoreo restringido diario o alterno y estabulación
y su empleo fue necesario lo mismo en lluvia que en seca, en la primera por
las inundaciones y en la segunda por la disminución de la disponibilidad.
Las áreas inundadas demoraban entre 60 y 90 días en recuperarse
para ser pastoreadas de nuevo.
Cuando se empleó
el pastoreo Racional Voisin (sistema intensivo con cercado eléctrico
que no utiliza un orden preestablecido en la rotación de los cuartones,
sino que selecciona aquellos que están en punto óptimo de crecimiento
del pasto) con 58 cuartones en áreas de Panicum maximum, Andropogon
gayanus, Cenchrus ciliaris, Brachiaria purpurascens y Cynodon
nlemfuensis sin el uso de fertilizantes ni riego, los resultados preliminares
mostraron que durante el período lluvioso del primer año de evaluación
el Panicum fue la variedad de mejor respuesta en cuanto a que permitió
un mayor número de rotaciones con menor tiempo de reposo, seguido en
orden de mérito por el Cenchrus y el Cynodon.
CONCLUSIONES
Es conocido que
en nuestras condiciones lo más económico resulta basar la producción
bovina en la máxima utilización de los pastos, los forrajes y
sus formas conservadas y que las condiciones climáticas del período
seco determinan una notable carencia de alimentos en esta época.
De ahí que
si se quiere hacer una explotación eficiente de los recursos de que se
dispone, hay que considerar como factores de primer orden aquellos relacionados
con el manejo y la explotación de los pastos, debido a que al ser el
pasto el alimento más dinámico que se puede ofrecer al ganado,
el manejo intensivo de los pastizales es una de las formas más complejas
de producir leche o carne.
Dentro de los factores
que mayor influencia ejercen en el manejo de los pastos se encuentran; el clima,
el suelo, la carga, el nivel de fertilización y el sistema de pastoreo.
Por otra parte,
la carga y el sistema de pastoreo están relacionados con un conjunto
de elementos, entre ellos los días de estancia y de reposo y la forma
de manejar los grupos, los cuales determinan en gran medida el grado de defoliación
y recuperación del pastizal.
Se debe tener en
cuenta que la carga y el sistema de pastoreo son los dos factores de mayor influencia
en la producción, así como en la eficiencia económica del
sistema.
Existen factores
que se encuentran estrechamente relacionados con la carga, como son la especie
de pasto, el nivel de fertilización, etc.
Las respuestas
de las especies al incremento de la carga difieren, ya que el hábito
de crecimiento, la disponibilidad y la estructura influyen sobre la capacidad
de carga del sistema.
Con relación
al nivel de fertilización, se producen incrementos en la producción
de pastos cuando se utilizan especies mejoradas que responden ante este elemento
del manejo.
De tal forma, quien
dirige la explotación debe conocer cómo la disponibilidad del
pasto, su estructura y calidad afectan el consumo y la producción animal
para que pueda tomar decisiones sobre el manejo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Arteaga, O.;
Ocampo, G. & Chongo, R. Influencia de la fertilización nitrogenada
sobre la carga estacional y la producción de leche por área en
el pasto pangola (Digitaria decumbens Stent.) bajo condiciones de regadío.
Resúmenes II Reunión ACPA. La Habana. II parte. p. 40. 1979
2. Booysen, P.
de V. Economic optimization of stocking rate and grazing management. In: Pasture
and forage production in seasonally arid climates. Proc. 6th General
Meeting of the European Grassland Federation, Madrid, p. 243. 1975
3. García-Trujillo,
R. Pastos y Forrajes. 3:503. 1980
4. Hernández,
D. Manejo de tres pastos promisorios para la producción de leche. Informe
contrato 502-02-03. EEPF "Indio Hatuey". Matanzas, Cuba (Mimeo) .
1990
5. Hernández,
D.; Carballo, Mirta; Mendoza, C.; Robles, F. & Fung, Carmen. Efecto de la
oferta de materia seca sobre el consumo y la producción de leche en vacas
pastando Chloris gayana cv. Callide. VIII Sem. Nac. Cient. Téc.
de Pastos y Forrajes. EEPF "Indio Hatuey". Matanzas, Cuba. p. 122.
1990
6. Hernández,
D. & Rosete, A. Pastos y Forrajes. 6:101. 1983
7. Hernández,
D.; Rosete, A. & Robles, F. Pastos y Forrajes. 8:279. 1985
8. Hernández,
D.; Saez, Caridad; García-Trujillo, R.; Carballo, Mirta & Mendoza,
C. Pastos y Forrajes. 10:83. 1987
9. Herrera, J.
Efecto del intervalo de rotación sobre la producción de leche
y el pastizal. Primer Sem. Cient. Téc. Estación Central de Pastos
y Forrajes. Las Tunas. Tomo 2. p. 58. 1978
10. Jeréz,
Irma. Comportamiento de vacas lecheras con diferentes cargas en gramíneas
tropicales. Tesis presentada en opción al grado de C.Dr. en Ciencias
Veterinarias. ICA-ISCAH. La Habana, Cuba. 1983
11. Jones, R.J.
& Sandland, R.L. J. Agric. Sci. Camb. 83:335. 1974
12. Jordán,
H. La estructura del pastizal en bermuda cruzada (Cynodon dactylon) y
su influencia en la producción de leche. Tesis presentada en opción
al grado de C.Dr. en Ciencias. ICA-ISCAH. La Habana, Cuba. 1984
13. Lobo, J.M.
& Veiga, C.M. Ecología. 4:313. 1990
14. Mcfeely, P.C.;
Browne, D. & Carty, O. Irish J. Agric. Res. 14:309. 1975
15. Mcmeeckan,
C.P. & Walshe, W. J. Agric. Sci. Camb. 61:147. 1963
16. Marrero, A.;
Mesa, A.; Arcia, Miriam & Paretas, J.J. Características regionales
de los suelos. En: Ecosistemas y regionalización de pastos en Cuba. (Ed.
J.J. Paretas). IIPF, La Habana, p. 27 . 1990
17. Milera, Milagros.
Efecto de diferentes sistemas de manejo del pasto bermuda cruzada-1 sobre la
producción de leche. Conferencias, Mesas redondas y Trabajos temáticos.
VII Sem. Cient. Nac. y I Internacional de Pastos y Forrajes. EEPF "Indio
Hatuey". Matanzas, Cuba. p. 140. 1986
18. Milera, Milagros;
García-Trujillo, R. & Roche, R. Pastos y Forrajes. 11:255.
1988
19. Milera, Milagros;
Martínez, J.; Cáceres, O. & Hernández, J. Pastos
y Forrajes. 9:258. 1986
20. Milera, Milagros;
Pereira, E. & Lamela, L. Manejo y explotación de los pastos para
la producción de leche. En: Fomento y explotación de los pastos
tropicales. Compendio de conferencias. EEPF "Indio Hatuey". Matanzas,
Cuba. p. 101. 1988
21. Mott, G.O.
Grazing pressure and the measurement of pasture production. Proc. 8th
Int. Grassl. Cong. Reading. p. 6. 1960
22. Nuevo Atlas
Nacional De Cuba. Instituto de Geografía, ACC y ICGC. La Habana. 1988
23. Pereira, E.
Manejo de tres pastos promisorios para la producción de leche con riego.
Informe contrato 502-02-03. EEPF "Indio Hatuey". Matanzas, Cuba (Mimeo). 1987
24. Pereira, E.;
Delgado, S. & Acosta, A. Efecto de la estancia en el cuartón sobre
la producción de leche de vacas pastando pasto estrella cv. Tocumen.
Resúmenes VIII Sem. Nac. Cient. Téc. de Pastos y Forrajes. EEPF
"Indio Hatuey". Matanzas, Cuba. p. 121. 1990
25. Pérez-Infante,
F. Principales factores que afectan al pasto como alimento. En: Los Pastos en
Cuba. EDICA. La Habana, p. 753. 1986
26. Rosete, A.
Pastos y Forrajes. 6:375. 1983
27. Rosete, A.
& García-Trujillo, R. Pastos y Forrajes. 8:99. 1985
28. Ruiz, R.; Cairo,
J.; Martínez, R.O. & Herrera, R.S. Rev. cubana Cienc. agríc.
15:129. 1981
29. Senra, A.;
Hardy, Clara & Muñoz, E. Rev. cubana Cienc. agríc.
15:233. 1981
30. Serrano, D.;
Montero, O.; Jaquinet, P. & Agra, J.C. Efecto de la carga en la producción
de leche en tres pastos tropicales. Primer Sem. Cient. Téc. Estación
Central de Pastos y Forrajes. Las Tunas. Tomo 2. p. 64. 1978
31. Stobbs, T.H.
Aust. J. Exp. Agric.Anim. Husb. 18:5. 1978
32. Voisin, A.
Productividad de la hierba. Editorial Tecnos, S.A. Madrid. 499 p. 1963.
33. Walshe, W.
Grazing management and the productivity of grazing systems. III World Conf.
Anim. Prod. Melbourne, Australia. 2:31. 1973