ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
Diagnóstico participativo para el desarrollo rural sostenible: una experiencia comunitaria
Leybiz González, Hilda Machado, A. Suset, Maybe Campos, Taymer Miranda y P. Duquesne
Estación Experimental de Pastos y Forrajes "Indio Hatuey". Central España Republicana, CP 44280, Matanzas, Cuba
E-mail: leybiz@indio.atenas.inf.cu
RESUMEN
El presente trabajo tuvo como objetivo contribuir al desarrollo sostenible en una comunidad rural del municipio Martí, provincia de Matanzas. En el diagnóstico se evaluó la sostenibilidad rural de la comunidad Kindelán y para ello se analizó el bienestar del ecosistema y de las personas como sistema en estrecha interrelación e interdependencia, así como se reflexionó acerca de las acciones del hombre sobre el medio y las limitaciones de este último para responder a las crecientes necesidades humanas. De tal manera se estimuló la participación de la comunidad en la autogestión del desarrollo rural y sus potencialidades para la solución de los problemas. En la metodología se utilizaron entrevistas, trabajos en grupos y herramientas como la pirámide de la acción, el barómetro de la sostenibilidad y el Mapeo Analítico, Reflexivo y Participativo de la Sostenibilidad, entre otras. Los talleres se desarrollaron durante seis días en constantes ciclos de participación, acción y reflexión que permitieron mejorar la comprensión sobre el sistema ecológico y humano, así como lograr acciones más efectivas que apuntaran a la sostenibilidad rural. Entre las alternativas planificadas se encuentran el fomento de áreas de autoconsumo, la construcción de viveros, la creación de un taller artesanal para generar nuevas fuentes de empleo, fundamentalmente femenino, y la planificación de talleres para la capacitación en respuesta a las necesidades de la población para enfrentar los nuevos retos de la sostenibilidad.
Palabras clave: Bienestar social, desarrollo de la comunidad, sostenibilidad.
ABSTRACT
The objective of this work was to contribute to the sustainable development in a rural community from
the municipality of Martí, Matanzas province. In the diagnosis, the rural sustainability of the Kindelán
community was evaluated and for this the welfare of the ecosystem and the persons was analyzed as a
system in close interrelation and interdependence, and there was also reflection about man’s actions on
the environment and man’s limitations to respond to the growing human needs. Thus, the participation of
the community in the pursuit of rural development and its potentialities for the solution of problems were
encouraged. Interviews, group work and tools such as the pyramid of action, the barometer of sustainability and the Analytical, Reflexive and Participatory Mapping of Sustainability, among others,
were used in the methodology. The workshops were conducted during six days in constant participation,
action and reflection cycles which allowed to improve the understanding of the ecological and human
system, as well as to achieve more effective actions that would aim towards rural sustainability. Among
the planned alternatives are: the promotion of on farm consumption, the construction of nurseries, the
creation of a craft workshop in order to generate new jobs, mainly for women and the planning of
workshops for training in response to the needs of the population for facing the new challenges of
sustainability.
Key words: Social welfare, community development, sustainability.
INTRODUCCIÓN
Ante la crisis generada por los efectos de la mercantilización y el crecimiento del capital en manos de empresas capitalistas, según Hinkelammert (1999) el mundo actual se enfrenta a la progresiva destrucción de los ciclos de la vida humana y la naturaleza. Los estudios aseguran que para el año 2025 la población irá en ascenso y con ello el aumento de los niveles de pobreza y las necesidades humanas, así como el deterioro de los recursos naturales que aseguran la vida en el planeta. En la actualidad se hacen cada vez más evidentes los problemas como la erosión de los suelos, la contaminación de las aguas y la pérdida de la biodiversidad, de manera que son cada vez mayores los esfuerzos desesperados de los más pobres -la mayoría- por ganar su supervivencia en áreas ecológicamente vulnerables (Pichs, 1997).
Este gran desafío del mundo globalizado hace urgente la necesidad de procurar la satisfacción de las necesidades alimentarias y el mantenimiento de una vida humana decorosa a través de un desarrollo sostenible que procure una convivencia pacífica y armónica con la naturaleza y que implique el mejoramiento y mantenimiento del bienestar tanto del hombre como del ecosistema (Chimbuya, Prescott-Allen y Lee-Smith, 1997).
Las primeras acciones para la solución de estos problemas globales comienzan a nivel local, como considera Ferraté (1997). En este sentido las comunidades se presentan como un excelente escenario, el cual es idóneo para la actividad, la transformación y el desarrollo social (Zabala, 2001), razón por la cual el trabajo rural comunitario se ha convertido en una importante vía para estimular las potencialidades latentes de sus pobladores para la autogestión y la práctica de estilos de vida más sostenibles, que mantengan la armonía entre la naturaleza y el bienestar del hombre y aseguren el presente y el mañana de las futuras generaciones.
El presente trabajo tuvo como objetivo general contribuir al desarrollo rural sostenible en una de las comunidades del municipio Martí, y los objetivos específicos fueron:
METODOLOGÍA
Este trabajo ha sido el fruto del esfuerzo conjunto de un equipo interdisciplinario de investigadores del Programa de Desarrollo Agrario Sostenible de la EEPF "Indio Hatuey", así como de la comunidad Kindelán y la UBPC "Ramón Paz" del municipio de Martí, en los límites de la provincia de Matanzas.
Los métodos utilizados fueron las técnicas del diagnóstico participativo y la metodología desarrollada en este tema por la Unión Mundial para el Cuidado de la Naturaleza (UICN, 1997), probada en países como Colombia, India y Zimbawe para promover el entendimiento y el compromiso de los grupos implicados. Se realizaron seis talleres participativos con la presencia de 25 a 30 personas aproximadamente, entre las que se encontraban las organizaciones de masas de la comunidad (CDR y FMC), el Presidente del Consejo Popular, campesinos, maestros, jubilados, amas de casa, jóvenes, dirigentes y técnicos de la UBPC. Las sesiones se realizaron en las tardes durante cinco días consecutivos y estuvieron dirigidas, principalmente, a promover la participación, la acción y la reflexión en torno a los problemas comunitarios, mejorar la comprensión sobre el sistema ecológico y humano, así como lograr acciones más efectivas que apuntaran a la sostenibilidad rural.
Los resultados de los talleres realizados fueron presentados, paulatinamente, por los propios participantes al resto de los pobladores, con la finalidad de estimular la unión de los esfuerzos colectivos en la marcha del proceso y el compromiso de la comunidad en la gestión posterior del desarrollo.
Se establecieron cuatro etapas fundamentales:
1. Concertación con los líderes locales y pobladores de la comunidad
Reunión con las autoridades del municipio.
Reunión con el Presidente del Consejo Popular.
Reunión con los pobladores de la comunidad.
2. Preparación del equipo de trabajo
Capacitación sobre los métodos y herramientas de trabajo.
Preparación de ayudas visuales.
3. Evaluación de la sostenibilidad rural
Dicha evaluación se realizó en dos sentidos, siempre analizando el ecosistema y las personas. En esta etapa:
Se dieron los primeros pasos para que los pobladores comenzaran a pensar acerca de lo que pueden hacer por sí mismos y disminuir las expectativas de que el desarrollo y el bienestar dependen de los recursos y actores externos a la comunidad.
Se estimuló la comprensión de que las personas son parte del ecosistema y que sólo cuando las personas y el ecosistema están sanos y con capacidad de mejora, la sociedad es sostenible.
La comunidad evaluó, según su percepción, el bienestar de las personas y del ecosistema, lo cual les permitió tener una visión general de su actuar ante el medio ambiente.
Se analizaron los factores que contribuyen al bienestar humano y del ecosistema.
Se analizaron los componentes, tanto del bienestar humano como del ecosistema, y se alcanzó una visión compartida de sus principales características.
Los pobladores elaboraron mapas del sistema (ecosistema + personas) y de los cambios acontecidos en la comunidad en el período comprendido desde 1952 hasta la actualidad, profundizando en el cómo y el por qué han cambiado.
Las preguntas orientadoras para esta etapa fueron las siguientes:
¿Cómo está usted?
¿Cómo está su Ecosistema?
¿Cuál es el estado de cada componente del sistema y de la infraestructura humana?
¿Qué ha cambiado?
¿Cómo y por qué ha cambiado?
¿Quién originó el cambio?
¿Quién se benefició con el cambio?
¿Quién se perjudicó con el cambio?
4. Planificación de la acción para la sostenibilidad
Las preguntas orientadoras fueron:
¿Qué vamos a hacer?
¿Cómo sabe la comunidad que las cosas están mejorando o empeorando?
Establecimiento de indicadores
¿Cómo se obtendrá la información?
¿Quién hace qué y cuándo?
Métodos y técnicas utilizadas
Para la reflexión acerca de la necesidad de apuntar a la sostenibilidad, sin obviar la interrelación e interdependencia de las personas y el ecosistema, se utilizaron:
1. La pirámide de la acción.
2. El huevo de la sostenibilidad.
Para la recogida de información se usaron:
1. El barómetro de la sostenibilidad.
2. El Mapeo Analítico, Reflexivo y Participativo de la Sostenibilidad (MARPS).
3. Entrevistas.
4. Talleres participativos.
5. Observación participante.
6. Recorridos y transectos.
7. Tormenta de ideas.
8. Consulta de documentos oficiales.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Durante los talleres desarrollados se realizó un análisis de las tendencias desde la década de los años cincuenta hasta la actualidad, referidas al ecosistema y al bienestar de las personas; con ello se logró una comprensión, por parte de la comunidad, del daño causado al medio ambiente, como consecuencia del desarrollo humano y la modernización.
El desarrollo está centrado, fundamentalmente, en las personas, pues son ellas las generadoras del cambio, por lo que un mayor bienestar y calidad de vida es considerado el indicador fundamental del desarrollo sostenible (Pichardo, 1998); sin embargo, en la evaluación de la sostenibilidad están implicados no sólo los componentes relacionados con el bienestar de las personas, sino también con el bienestar del medio ambiente, de manera que la ordenación y conservación de los recursos naturales y la orientación del cambio tecnológico aseguren la continua satisfacción de las necesidades humanas para las generaciones presentes y futuras (FAO, 1992), lo cual posibilita que la gente viva más y mejor.
La comunidad donde se realizó el trabajo y su ecosistema inmediato abarcan un área de 3 000 hectáreas. En la década de los cincuenta habitaban alrededor de 13 familias, cuya alimentación provenía fundamentalmente de sus propios cultivos. La infraestructura era bastante pobre, sólo compuesta por unas pocas casas y una vasta extensión de sabanas, donde predominaba la palma cana, la guayabita del pinar, los árboles frutales, las maderas preciosas y los animales silvestres, que se encontraban en bosques, arrozales, ríos y arroyos (fig. 1).
Por otro lado, la mayoría de la población era analfabeta, no existían escuelas y recibían educación los niños cuyos padres pagaban los servicios a una maestra (la minoría). Las oportunidades de educación, recreación y vida social compartidas eran limitadas, así como también las fuentes para la obtención de conocimientos, trasmitidos únicamente por los ancianos.
El triunfo revolucionario fue, sin dudas, un paso decisivo para el mejoramiento del bienestar humano. Gracias a ello la comunidad Kindelán está formada, en la actualidad, por alrededor de 256 familias y un total de 654 habitantes y cuenta con una mayor infraestructura y una vida social más intensa, que promueve la participación colectiva y el intercambio mutuo. Se incrementó la construcción de viviendas y se estimuló la creación de un asentamiento poblacional, así como la construcción de carreteras e instituciones, entre las que se encuentran: la escuela, el consultorio médico, el círculo social, la tienda de abastecimiento, una peluquería, un campo de béisbol y unidades de producción, a lo que se le añade la construcción de un acueducto y la electrificación de la comunidad (fig. 2).
De igual manera, el desarrollo de la ganadería constituyó la base de la economía de la población, así como se elevó el nivel técnico y educacional de los niños, los jóvenes y los adultos. Las fuentes de información y el acceso a los nuevos conocimientos se incrementaron, y pasaron a los primeros planos, en orden de importancia y disponibilidad para la población rural de Kindelán, la escuela, la televisión, la radio, los ancianos y los periódicos, como se muestra en la tabla 1.
Como se aprecia, en la década de los cincuenta eran las voces de los ancianos la única fuente disponible a través de la cual se trasmitían los conocimientos, los valores y las prácticas productivas. La construcción de la escuela dentro de la comunidad, en los años sesenta, brindó a la población rural una nueva alternativa para la adquisición de conocimientos, la cual se convirtió desde ese momento en la principal fuente. En este tiempo aún no llegaban a todos las ventajas de la televisión, sino sólo a una minoría; sin embargo la radio, en mayor o menor medida, constituía una alternativa disponible y ocupaba el tercer lugar precedida por los ancianos. En la década del setenta, junto a la electrificación masiva y los frutos del desarrollo social alcanzado, la televisión se convirtió en la segunda fuente de importancia para la comunidad, y los ancianos y las relaciones interpersonales comenzaron a ocupar las últimas posiciones. En los años ochenta aparecen los periódicos y las revistas, que por su fácil acceso y la erradicación del analfabetismo se convirtieron en una valiosa fuente del saber, precedida por la radio; sin embargo, la década del noventa marcó el inicio de la crisis económica o «Período Especial» y los envíos de revistas y periódicos estuvieron seriamente afectados, por lo que constituyeron una fuente de menor disponibilidad para la comunidad rural y ocuparon entonces el último lugar en importancia.
En este sentido la escuela, la televisión y la radio fueron percibidas como las de mayor importancia desde la década del setenta hasta la actualidad, con lo cual se evidenció un notable incremento de las fuentes de conocimiento en el sector rural.
Las transformaciones sociales generadas por el triunfo revolucionario, entre las que no pueden dejar de mencionarse la electrificación, la enseñanza gratuita y el desarrollo rural, suscitaron cambios significativos no sólo en las fuentes de conocimiento, sino también en la disponibilidad y suficiencia de los servicios educativos, cuyos niveles aumentaron progresivamente gracias a la alfabetización masiva que garantizó la superación técnica y educacional de sus pobladores (fig. 3).
En la década del cincuenta sólo algunos niños tenían acceso a la educación y ninguno de los pobladores que habitaban en Kindelán alcanzaban el nivel primario, pero a partir de los años setenta se incrementaron los servicios educativos. En los noventa la mayoría de los pobladores tenían nivel secundario o preuniversitario y había algunos universitarios; mientras que el resto poseía algún nivel primario y todos los niños asistían a la escuela.
Sin embargo, todo este desarrollo, con el cual han resultado beneficiadas las personas, ha ignorado sus efectos sobre el medio ambiente (Segura, 1997), que ha sufrido las consecuencias de la modernización al degradarse sus recursos, lo cual limita sus potencialidades para responder a las exigencias alimentarias de los pobladores de la comunidad.
En la tabla 2 se exponen los cambios acontecidos en la calidad de los componentes del ecosistema; se puede observar que durante las décadas transcurridas hasta la actualidad ha disminuido notablemente la calidad de los ríos y humedales, los pastizales, las montañas y la productividad de las zonas cultivables, así como ha aumentado la contaminación, lo cual responde, en gran medida, al inadecuado manejo que ha hecho el hombre de los recursos naturales disponibles frente a la acelerada modernización y búsqueda del bienestar humano.
Esta degradación del ecosistema ha traído como consecuencia la progresiva disminución de los animales silvestres, las maderas preciosas, los montes naturales, los peces y las fuentes naturales de agua, así como de la fertilidad de los suelos y las tierras agrícolas para la producción de alimentos; estas últimas se evidencian como las principales problemáticas medioambientales diagnosticadas.
Entre las limitaciones que se detectaron a pesar del desarrollo rural alcanzado se encuentran:
Sólo el 13 % de los alimentos se cosechan en la localidad.
Las alternativas de mayores ingresos se encuentran limitadas por la escasez de oportunidades de empleo, fundamentalmente para mujeres y jóvenes.
Insuficientes conocimientos para enfrentar los retos de la sostenibilidad.
En este estudio se diagnosticaron importantes problemáticas en la comunidad de Kindelán relacionadas con la vida de sus pobladores y los efectos ocasionados en el medio ambiente; sin embargo, el primer paso con respecto a la concientización de dichos problemas y la unión de los esfuerzos colectivos para su solución ya había comenzado con el diagnóstico realizado y los constantes ciclos de participación y reflexión.
Teniendo en cuenta dichos problemas se realizó la planificación conjunta de las acciones para la sostenibilidad. En este caso, la comunidad priorizó para la solución, en orden de importancia, los aspectos relacionados con la producción de alimento local, la reforestación, el incremento de las oportunidades y fuentes de empleo, así como la capacitación de los pobladores, dirigentes y técnicos para el uso de tecnologías sostenibles. Entre las alternativas halladas se encuentran la organización de autoconsumos, viveros forestales, un taller artesanal para generar nuevas fuentes de empleo, fundamentalmente femenino, y la planificación de talleres para la capacitación en respuesta a las necesidades de la población para enfrentar los nuevos retos de la sostenibilidad.
Sin dudas, elevar la calidad de vida de las personas y contribuir a su bienestar es uno de los objetivos del desarrollo; sin embargo, este último no puede ser concebido a expensas de la degradación y el uso excesivo de los recursos naturales. Uno no puede ser sacrificado por el otro, pues si bien es cierto que el primero responde a la satisfacción de determinadas necesidades humanas, el segundo es quien asegura la preservación de la vida futura en el planeta.
Por tal motivo, es imprescindible promover cambios e impulsar el desarrollo basado en hacer del hombre el gestor de su propio progreso, mediante el incremento de sus potencialidades latentes para que oriente sus esfuerzos hacia el desarrollo armónico con la naturaleza, además de incrementar sus habilidades para aprovechar racionalmente los recursos que tiene a su alcance y lograr de esta manera una mayor autosuficiencia con una menor dependencia de los recursos y los servicios externos, como afirman FAO (1988) y Martín (1999).
La comunicación permanente, el diálogo y las acciones conjuntas, el compromiso entre las partes y el poder compartido son las claves que generan tales cambios de pensar hacia maneras más sostenibles de producir y vivir (Astorga, 1994).
CONSIDERACIONES FINALES
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Recibido el 17 de diciembre del 2001
Aceptado el 14 de octubre del 2002